El autismo y su diagnóstico, una evolución constante

Los TEA cada vez están más involucrados en la sociedad, aumentando a su vez el conocimiento de esta neurodiversidad y su diagnóstico.
Para abarcar este tópico, es necesario entender lo que son los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA) o comúnmente llamados como ‘autismo’. Según un artículo publicado por la revista Pediatría Integral, es definido como “un trastorno del neurodesarrollo de origen neurobiológico e inicio en la infancia, que afecta el desarrollo de la comunicación social, como de la conducta, con la presencia de comportamientos e intereses repetitivos y restringidos”.
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La revista Historia de la Psicología, aborda que, en 1943 el psiquiatra austriaco, Leo Kanner, trae por primera vez el término de ‘Autismo Infantil’. Siendo catalogado como la primera referencia teórica y clínica sobre el autismo. En este, se presentan diversos casos que fueron estudiados por Kanner.
Siguiendo con el contenido de la anterior revista, en 1944 otro psiquiatra austriaco de nombre Hans Asperger, pública su definición del anteriormente llamado ‘Autismo Infantil’, denominandolo como ‘psicopatía autista’. Asperger presenta diferentes observaciones donde destacan la “mirada peculiar, gestos y expresiones faciales pobres, utilización del lenguaje anormal y poco natural, siguen sus propios impulsos, no están preparados para aprender, presentan áreas de interés aisladas, pueden tener una excelente capacidad para el pensamiento lógico-abstracto”.
Los avances explicados en el DSM
En un artículo publicado por el Acta Neurológica de Colombia, se recopila la evolución de la descripción del autismo según las diferentes ediciones del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), que funge como guía para los profesionales de la salud mental en el mundo.
En el DSM I (1952), el autismo se considera que entra en la ‘esquizofrenia infantil’. Es descrito dentro de “Síntomas de esquizofrenia infantil: comportamiento autista y atípico, fracaso para desarrollar una identidad separada de la madre, inmadurez y alteraciones del desarrollo.”
Luego de 16 años, en el DSM II (1968), sigue siendo llamado como un síntoma de la esquizofrenia infantil, siendo trazadas como alteraciones que pueden generar un retraso mental.
Por primera vez, en el DSM III (1980), se menciona al autismo como una categoría diagnóstica, que está ligada a la infancia y se empieza a considerar como un trastorno del desarrollo. Para este año, se presentaron tres categorías que incluyen al ‘autismo infantil’ (antes de los 30 meses de edad), ‘trastorno generalizado del desarrollo de inicio en la infancia’ (después de los 30 meses) y ‘el Trastorno Generalizado del Desarrollo atípico’.
En una reedición del DSM III en el año 1987, trasladan a Trastornos Generalizados del Desarrollo (TDG). De igual forma, se empezó a usar el término de ‘trastorno autista’, reemplazando a la palabra ‘infantil’. Es una condición que se origina en los primeros años de vida, perduran a lo largo de la vida.
En el DSM IV (1994) y en su reedición del año 2000, se proponen unas nuevas clasificaciones, que se dividen en ‘Autismo’, ‘Trastorno de Asperger’, ‘Síndrome de Rett’ y el ‘Trastorno Desintegrativo de la Infancia’. Con lo que puede haber una mejor segmentación a la hora de los tratamientos de los pacientes con esta condición.
Última edición
En su última edición, el DSM V (2013) cambia nuevamente la forma de diagnosticar a esta patología, unificando todo en un solo término que se conoce como el “Trastorno del Espectro del Autismo”. A su vez, se divide la gravedad del trastorno en tres grados.
El Grado 1, marcando un nivel de “necesita ayuda”, y describiendo comportamientos repetitivos como “La inflexibilidad de comportamiento causa una interferencia significativa con el funcionamiento en uno o más contextos. Dificultad para alternar actividades. Los problemas de organización y de planificación dificultan la autonomía.”
En el siguiente nivel, se explica que un paciente en el Grado 2 “necesita ayuda notable”. Su conducta, se caracteriza por “la inflexibilidad de comportamiento, la dificultad de hacer frente a los cambios u otros comportamientos restringidos/ repetitivos aparecen con frecuencia claramente al observador casual e interfieren con el funcionamiento en diversos contextos. Ansiedad y/o dificultad para cambiar el foco de acción.”
Por último, el Grado 3 termina siendo el nivel con más gravedad en esta patología, caracterizando que este tipo de paciente “necesita de una ayuda muy notable”. Descrito según sus comportamientos restringidos y repetitivos como “la inflexibilidad de comportamiento, la extrema dificultad de hacer frente a los cambios u otros comportamientos restringidos/repetitivos interfieren notablemente con el funcionamiento en todos los ámbitos. Ansiedad intensa/dificultad para cambiar el foco de acción.”
Funcionamiento del nuevo diagnóstico
Tanto su nueva denominación, como la conciencia general del TEA, ayudó a que su tratamiento sea más eficiente y exitoso durante los últimos años. La neurólogo Freda Hernández manifestó que “gracias a que no existen diagnósticos diferentes. Se ayudan a todos esos niños, utilizando técnicas especiales desarrolladas. Entonces vemos como maravillosamente algunos niños empiezan a mejorar tanto en ciertas áreas, que llegan a desvincularse del espectro”.
Según explica la doctora Hérnandez, el equipo de trabajo que tiene que estar a cargo de un paciente dentro del espectro debe constar de un neurólogo, un psicólogo y un psicopedagogo. De igual manera, específica que deben tratarlos de manera especializada. “Son niños que no pueden trabajar en masa, porque no hay ninguno igual al otro”.
Tomando en cuenta la psicología, el doctor Virgilio Salas desarrolla que “no hay forma específica que nos pueda explicar la causa del autismo es ‘esta’”. Por lo que no puede definirla como una enfermedad.
El doctor Salas, explicó que “al incluir diferentes diagnósticos, solo en una categoría que tiene que ver con el TEA, favoreció a su tratamiento en muchos aspectos. Generando mayor conciencia de parte de los colegios y docentes, la información es más accesible y entendible para ellos.”
El estudio e intervención del Trastorno del Espectro del Autismo evolucionó significativamente durante aproximadamente 80 años desde su primera referencia oficial. Aunque cada vez existen más casos sobre pacientes que cuentan con este trastorno. Su tratamiento es más efectivo y gratificante en la actualidad, aunque una ‘cura’ es casi improbable. Muchos terminan con una integración social que les puede permitir tener una vida normal.
Texto: Marcos Gutierrez, estudiante de la cátedra de Periodismo Científico de la URBE
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